![]() |
|
||||||||||||||
![]() |
|
||||||||||||||
|
La poda y su frecuencia varía según la especie de palmera, la situación, las características culturales de la zona, etc. pero normalmente se actúa cada 2 4 años y siempre que haya hojas secas que no deseemos. En zonas templadas se puede podar después del periodo de heladas. En zonas frías es mejor dejar las hojas secas pegadas al tronco y si hay que eliminarlas, realizar la operación en los meses estivales.
|
![]() |
|
Formácion en poda de palmeras,
1995
|
Posteriormente fuimos introduciendo el primer arnés de trabajo de nilón y la eslinga de acero regulable mediante una mordaza. Esto supuso un gran avance en la seguridad y la comodidad del trabajo.
Para podar alineaciones de palmeras en la ciudad y ejemplares aislados
accesibles, se utilizan de forma muy eficaz y rentable las grúas.
Este es el sistema más seguro y el que exige la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales en España. En aquellos casos en que
las grúas no puedan acceder, como en terrenos blandos, con
mucho arbolado, o la palmera es más alta, se podrán
utilizar sistemas individuales de protección, como la bicicleta
u otros.
De forma tradicional, en el levante español se cortan las
palmas de casi todas las palmeras de hoja pinnada con el corvellot
o hacha de palmerero. Más al sur, en Málaga, se usa
la márcora, en Cádiz el hacha, y así sucesivamente.
En la actualidad utilizamos la motosierra para rehacer la balona(1)
y cortar las hojas hasta una corona(2) antes de la línea
establecida, ya que ahorra tiempo y un esfuerzo considerable. El
acabado y el corte de las últimas hojas se hace con la cuchilla
de palmerero. Hay que tener especial atención para no dañar
por debajo las hojas que dejamos, ni el estipe de la palmera. En
las palmeras de hoja palmada, utilizamos el serrucho o la motosierra.
Para eliminar los frutos no deseados o secos se utiliza el gancho
de palmeras, que es una cuchilla curva unida a un mango largo de
madera.
Con la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995 y sus normas de desarrollo, quedó establecido un marco legal en materia de salud y siniestralidad laboral, adaptado a la normativa europea.
En un principio los podadores eran muy reacios al uso del equipo de protección personal (EPI - PPE), por incomodidad, falta de costumbre, etc. Pero con el paso del tiempo, debido a la formación y los accidentes, entre otras razones, se han ido adaptando y en la actualidad su uso ya está muy extendido.
El PPE básicamente está compuesto de:
Es necesario un plan de gestión que ordene y secuencie en el tiempo todas las operaciones que se llevarán a cabo. Todas las palmeras no necesitan ser podadas, ni al mismo tiempo, ni recibir el mismo tratamiento.
Debe haber una previsión, revisión y actualización de los materiales y equipos necesarios para realizar las diferentes tareas. Se debe llevar siempre un equipo de rescate preparado.
Los grupos de trabajo deben ser como mínimo de 2 podadores,
ya que un podador no debe nunca trabajar solo por motivos de seguridad.
Hay que tener en cuenta la señalización adecuada del
lugar de trabajo y la retirada de los residuos que se generen.
Se debe realizar un parte de trabajo diario en el que se especifique el mayor número de datos posibles. Esto ayudará a mejorar la gestión en el tiempo.
Antes de iniciar el trabajo se debe realizar una inspección ocular de los ejemplares a tratar, emitir un informe técnico sobre su estado y de los trabajos que se van a desarrollar.
En aquellos ejemplares en los que se detectaron pudriciones, oquedades, u otros defectos, se debe realizar una inspección más profunda y valorar su biomecánica, estática, etc. Es recomendable subir golpeando el estipe de todas las palmeras con un martillo de madera, para descubrir los fallos ocultos.
Se deben podar las palmeras con el respeto que se merecen, ya que no tienen capacidad de regenerar los tejidos dañados y pequeñas heridas en muchos casos desencadenan grandes oquedades. Hay que tener en cuenta que las hojas generadas con la poda y caídas en el suelo son peligrosas, siendo aconsejable retirarlas el mismo día para evitar accidentes.
![]() |
|
Poda correcta de Phoenix canariensis,
2003
|
El trabajo de podador de palmeras es uno de los oficios más peligrosos, penosos y duros que existen. Se trabaja en un medio hostil, con espinas, cantidad de polvo acumulado, polen, roedores y otras condiciones adversas. Todo el trabajo se realiza de abajo hacia arriba, así que una gran parte de lo que cortas te cae encima.
El podador se enfrenta a un dilema, su seguridad. En la mayoría de los casos solo existe la posibilidad de asegurarse al propio estipe o tronco de la palmera en la que estamos trabajando; si este se rompiera el operario caería con el.
Es muy importante realizar una inspección del estipe golpeándolo con una maza de madera al ir ascendiendo. Debemos ascender en espiral y si observamos oquedades, pudriciones, grietas y otros defectos, hay que valorar si éstos afectan a la estabilidad de la palmera antes de continuar.
El trabajo de podador de palmeras al realizarse en altura y utilizar materiales de corte como cuchillas, ganchos de eliminar frutos y motosierras, entabla una serie de riesgos ante los que tenemos que estar preparados. En la actualidad, con los equipos de protección personal y los materiales de seguridad que existen en el mercado, se ha reducido de manera considerable el número de accidentes. No obstante, las situaciones que pueden producirse son muy variadas y en algunos casos necesitaremos ayuda externa para poder descender de la palmera. Las más habituales son bajadas de tensión y pérdida de la consciencia, cortes severos, pinchazos, lesiones musculares y daños oculares, entre otros.
La rapidez en la respuesta es muy importante a la hora de llevar a cabo un rescate con éxito. Si tu compañero se ha cortado en el brazo con la motosierra y pierde la consciencia tienes alrededor de 4 minutos para bajarlo al suelo o puede morir desangrado. Es por esto, que tendremos el equipo necesario para realizar el salvamento siempre preparado y a mano. Nunca trabajaremos solos o con personas que no puedan rescatarnos en caso de necesidad, ya que no sabemos cuando ocurrirá un accidente.
Hay que tener previsto y ensayado el hipotético rescate, con los materiales y la técnica necesaria; prever los primeros auxilios que tendremos que practicar, con el botiquín de primeros auxilios y la técnica. También hay que tener previsto un plan de evacuación del herido hasta el hospital más cercano, así como tener anotados y disponibles, los teléfonos de bomberos, ambulancias, trazado de rutas y todos los datos que estimemos necesarios
Siempre utilizaremos el sistema más rápido y seguro para llevar a cabo el rescate. Nunca actuaremos por impulso o presa del pánico, ya que podemos poner tanto nuestra vida como la del accidentado en peligro. Valoraremos la situación y actuaremos en consecuencia. Si tenemos una grúa cerca, esta sería la mejor opción para realizar el rescate. Si no disponemos de grúa, utilizaremos una de las dos técnicas que a continuación describimos.
![]() |
|
Rescate de un herido en altura, 1998
|
Tenemos que intentar mantener en todo momento comunicación con el herido, manteniéndole consciente, tranquilo e informándole de lo que vamos a hacer.
El personal de apoyo en el suelo, llamará a la ambulancia, bomberos, protección civil y otras autoridades. También tendrá prevista la evacuación del herido al hospital más cercano.
La ascensión se realizará con bicicleta, arnés, eslinga de acero o el método que utilicéis.
En una mochila tendréis preparado el material para el rescate que consistirá en: cuerda de trepa de 50 m., 1 ocho ó "rapelador" grande, 1 polea, varias cintas o anillos cosidos y 1 Prusik.
Una vez a la altura del herido, valorar si se realizan primeros auxilios mediante el uso de compresión de heridas, respiración asistida, torniquetes u otros métodos.
Colocar lo más alto posible por encima del herido, 1 cinta express ajustada al estipe de la palmera y mediante un mosquetón instalar la polea. Este sistema puede ser sustituido por un salva-cámbium al que daremos 2 vueltas alrededor del estipe. Pasándole la cuerda de seguridad y si tiene la gaza hecha (si no tiene gaza, hacer un nudo de seguridad) se le instala un mosquetón, que se le colocará al punto de seguridad central del arnés del herido.
Instalaremos una segunda cinta o anillo cosido debajo de la anterior. Esta debe estar situada a 50-60 cm. de distancia, de lo contrario el ocho rozará con la polea. Mediante otro mosquetón fijaremos el ocho por el que habremos pasado la cuerda de seguridad.
Se instala un Prusik en la cuerda de seguridad debajo del ocho
y mediante un mosquetón se fija al punto central del arnés
del rescatador. En este momento el herido está sujeto a la
cuerda de seguridad y no puede bajarse, ya que el ocho y el Prusik
lo impiden. El rescatador puede utilizar sus manos para liberar
la bicicleta del herido. Es mejor soltar los flejes que intentar
sacar el pie de la bicicleta. A continuación se tira del
Prusik y se desciende con suavidad el herido hasta el suelo. Si
el personal del suelo sabe manejar el ocho es más rápido
que lo bajen ellos, fijando el ocho en la base de la palmera mediante
una cinta de nilón.
La ascensión se realizará con bicicleta, arnés, eslinga de acero o el método que utilicéis.
Debemos comunicar el accidente lo antes posible, llamando a la ambulancia, bomberos, protección civil u otras autoridades. También tendremos prevista la evacuación del herido al hospital más cercano.
En una mochila tendremos preparado el material para el rescate que consistirá en: cuerda de seguridad de 50 m., 1 salvacámbium, 1 ocho o "rapelador" grande, 1 cinta o anillo cosido preparada con 3 salidas para mosquetones (esto se consigue doblando la cinta por la mitad y haciéndole un nudo en un extremo) y 1 Prusik.
Colocar lo más alto posible, por encima del herido, el salva-cámbium y ajustarlo al estipe dándole 2 vueltas. Le pasaremos la cuerda de seguridad, dejando la mitad a cada lado, comprobando que los dos extremos llegan al suelo.
Instalaremos el ocho pasándolo por la doble cuerda de seguridad, y mediante un mosquetón, lo fijaremos a una de las tres salidas de la cinta o anillo cosido El otro cabo de la cinta, mediante un mosquetón, irá al enganche central del arnés del herido y el restante al arnés del rescatador.
Se instala un Prusik en la cuerda de trepa debajo del ocho y mediante un mosquetón se fija al punto central del arnés del rescatador.
En este momento el herido está sujeto a la cuerda de trepa y no puede bajarse, ya que el ocho y el Prusik lo impiden; el rescatador puede utilizar sus manos para liberar la bicicleta del herido y su eslinga. Puede sujetar al herido mediante 2 mosquetones conectados a los enganches laterales del arnés del rescatador y a los suyos propios y/o pasar la eslinga por detrás de la espalda del herido. Con una mano puede comprimir la herida, etc. y con la otra tirar del Prusik y descender con suavidad el herido hasta el suelo.
Este artículo es consecuencia del primer rescate aéreo en palmeras celebrado en España y seguramente en Europa. La exhibición se realizó el verano de 1998 en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, fue desarrollada con la ayuda inestimable de Bernabé Moya, José Moya y Paco Plumed y llevada a cabo por los técnicos especialistas del Jardín Botánico, Vicente Isaach y José Plumed.
Todos nosotros esperamos que este artículo pueda servir de ayuda y referencia en caso de urgencia.
Texto y fotos de:
José Plumed, Técnico especialista en arboricultura del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. E-mail: jose.plumed@uv.es
Bernabé Moya, Botánico. Director del programa de conservación de los árboles y arboledas monumentales de la provincia de Valencia. E- mail:josemoya@tiscali.es
Editado para ISAhispana.com por Iris Magaly Zayas. El uso de algunos términos no muy comunes en la industria en general o fuera de España es responsabilidad exclusiva de los autores.
