Problemas de plagas y enfermedades
(Insect & Disease Problems)

Las plagas y enfermedades pueden ser una amenaza a la salud de los árboles. Tan pronto observe una anormalidad en el aspecto de su árbol, debe comenzar a analizarla cuidadosamente para comprender el problema. Mediante la identificación de los síntomas específicos del daño y la comprensión de sus causas, usted pudiera poder diagnosticar el problema y seleccionar el tratamiento adecuado.


Estrés

Los elementos básicos que influyen en la salud de los árboles incluyen suficiente agua y luz, y un adecuado equilibrio de elementos minerales. Demasiado o muy poco de cualquiera de estas condiciones medioambientales puede causar estrés en las plantas.

El estrés medioambiental debilita las plantas y las hace más susceptibles al ataque de plagas y enfermedades. Los árboles en su ambiente nativo enfrentan el estrés, como la falta de luz óptima y la competencia por agua y elementos minerales, ajustando su crecimiento y patrones de desarrollo para reflejar la disponibilidad de los recursos. A pesar de que se adaptan a vivir bajo condiciones de estrés en la naturaleza, mucha veces lo que experimentan en el paisaje es más de lo que pueden tolerar y esto los puede hacer más susceptibles a plagas y enfermedades.


Diagnóstico

El diagnóstico correcto de los problemas de salud de la planta requiere de un examen cuidadoso de la situación.



1. Identifique la planta con precisión. Debido a que muchas plagas y enfermedades son específicas de ciertas plantas, esta información puede limitar rápidamente el número de enfermedades y desórdenes que se sospechan.

2. Busque un patrón de anormalidad. Pudiera ayudar el comparar la planta afectada con otras alrededor, en especial aquellas de la misma especie. Las diferencias en color y crecimiento pueden ser claves del origen del problema. Patrones de daños no uniformes pudieran indicar la presencia de insectos o enfermedades. Un patrón de daño uniforme en una área grande, y tal vez en varias especies, por lo regular indica desórdenes causados por factores como daño físico, mal drenaje o inclemencias del tiempo.

3. Examine cuidadosamente el terreno y sus alrededores. La historia de la propiedad y del terreno adyacente puede revelar muchos problemas. El número de especies afectadas también puede ayudar a distinguir entre los patógenos infecciosos que son más específicos a una planta comparados con productos químicos y factores medioambientales que afectan a muchas especies distintas. La mayoría de los patógenos vivos toman un tiempo relativamente largo para propagarse a través de toda una área; así que si un gran porcentaje de plantas se enferman de la noche a la mañana, posiblemente no hay un patógeno implicado.

4. Examine las raíces. Observe su color: raíces pardas o negras pueden significar problemas. Las raíces pardas a menudo indican condiciones de suelo secas o la presencia de substancias químicas tóxicas. Las raíces negras habitualmente reflejan un suelo muy húmedo o la existencia de organismos que pudren las raíces.

5. Examine el tronco y las ramas
. Examine bien todo el tronco en busca de heridas, ya que estas proveen entradas para patógenos y organismos descomponedores de la madera. Las heridas pueden ser causadas por el clima, fuego, cortacéspedes, roedores y otros muchos factores medioambientales y mecánicos. Los defectos grandes pudieran indicar un riesgo potencial.

6. Advierta la posición y aspecto de las hojas afectadas. Las hojas muertas en la cima del árbol habitualmente son el resultado de un estrés de tipo mecánico o medioambiental en las raíces. Las hojas torcidas o enrolladas pueden indicar una infección viral, alimentación de insectos o exposición a herbicidas. El tamaño y color del follaje puede decirnos mucho sobre la condición de la planta, así que tome nota de estas y otras anormalidades.

7. Piense sobre las prácticas de manejo actuales y pasadas. Algunas veces el problema actual de una planta es el resultado de algo que ocurrió mucho antes. Los cambios de nivel de terreno, el uso de pesticidas o el trabajo en construcciones cercanas pueden contribuir a los problemas del árbol.


Enfermedades de las plantas

En los árboles, arbustos u otras plantas, las enfermedades necesitan tres factores para desarrollarse:

  • la presencia de un agente causante de enfermedad, conocido como patógeno
  • susceptibilidad de la planta a dicho patógeno
  • un medioambiente que favorezca el desarrollo de la enfermedad

Las plantas varían en su susceptibilidad a los patógenos. Muchos programas de prevención de enfermedades están enfocados en el uso de variedades de plantas resistentes a patógenos. Aún si el patógeno se encuentra presente y una planta huésped está disponible, tienen que darse las condiciones medioambientales adecuadas en el período de tiempo correcto para que el patógeno infecte a la planta.

Las enfermedades pueden clasificarse en dos categorías amplias: aquellas causadas por agentes vivos o infecciosos (enfermedad en sí) y las causadas por agentes no vivos o no infecciosos (desorden).

Ejemplos de agentes infecciosos son los hongos, virus y bacterias. Las enfermedades no infecciosas, que componen un 70-90 por ciento de todos los problemas de las plantas en áreas urbanas, pueden ser causadas por factores como deficiencias de elementos minerales, temperaturas extremas, vandalismo, contaminación y fluctuaciones en humedad. Los desórdenes no infecciosos a menudo producen síntomas similares a los causados por enfermedades infecciosas; por lo tanto, es esencial distinguir entre los dos para dar el tratamiento adecuado.


Problemas de insectos

Algunos insectos pueden causar daños a los árboles y arbustos. Mediante la defoliación o la extracción de su savia, los insectos pueden retardar el crecimiento de las plantas. Al perforar en el tronco y las ramas, interfieren con el flujo de savia y debilitan la estructura del árbol. Los insectos también pueden propagar algunas enfermedades vegetales. En muchos casos, sin embargo, los problemas de insectos son secundarios a otros causados por un desorden de estrés o por patógenos.

Es importante recordar, sin embargo, que la mayoría de los insectos son más beneficiosos que destructivos; ayudan en la polinización o actúan como depredadores de especies más dañinas. Por lo tanto, matar a todos los insectos sin importar su especie y función puede ser perjudicial para la salud del árbol.

Los insectos pueden clasificarse en tres categorías de acuerdo con su forma de alimentarse: masticadores, chupadores y barrenadores. Los insectos de cada grupo tienen patrones de daño característicos que le ayudarán a identificar al culpable y su tratamiento adecuado. Consulte siempre con un experto en el cuidado de árboles si tiene alguna duda sobre la naturaleza del problema de la plaga o su tratamiento correcto.

Insectos masticadores. Se comen los tejidos de las plantas, por ejemplo, las hojas, flores, yemas y brotes. Signos de daños causados por estos insectos se ven a menudo en los márgenes foliares rotos o desiguales, hojas en esqueleto o minadas. Unos pocos ejemplos de esta categoría grande de insectos son: los escarabajos y sus larvas, los gusanos de seda y de bolsa, las larvas de polillas (orugas) y muchos otros grupos de insectos. Los daños causados ayudarán a identificar al tipo de insecto plaga.

Insectos chupadores. Estos insertan un tipo de trompa o pico (probóscide) en los tejidos de las hojas, brotes, ramas, flores o frutos y chupan los jugos de la planta. Algunos ejemplos de insectos chupadores son los áfidos (pulgones), los chinches, los tisanópteros y las saltarillas. El daño causado por estas plagas, a menudo está indicado por decoloración, decaimiento, marchitez, manchas foliares (punteado o moteado), la presencia de mielato o la falta general de vigor en la planta afectada.

Insectos barrenadores. Todas las plagas en esta categoría pasan tiempo alimentándose en algún lugar debajo de la corteza del árbol durante su etapa de larva. Algunos barrenadores matan pequeñas ramas y líderes al alimentarse de ellos sus adultos o cuando los huevos dan origen a las larvas que taladran el tallo y allí se convierten en adultos. Otros barrenadores, conocidos como escarabajos de la corteza, se aparean en o cerca de la superficie de la corteza y los adultos ponen huevos en túneles bajo ésta. Un ejemplo de un barrenador es la termita, la cual por lo regular no es peligrosa en los árboles. Cuando los barrenadores se comen sólo el duramen y la albura, el daño es mayormente de tipo estructural y debilita al árbol. En cambio, si se comen la corteza interna y el cámbium, están destruyendo partes vitales del árbol y lo mata de manera rápida.


Tratamiento
El método de tratamiento utilizado para un insecto o enfermedad en particular dependerá de la especie implicada, la extensión del problema y una variedad de otros factores específicos de la situación, así como de reglamentaciones locales. Tal y como ya se mencionó, siempre consulte a un profesional si tiene duda sobre la naturaleza de un problema o su tratamiento adecuado.

Este folleto pertenece a una serie publicada por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA, por sus siglas en inglés) como parte de su programa de información al consumidor. Otros títulos de la serie son:


Beneficios de los árboles

La compra de árboles de buena calidad
El cuidado de árboles adultos
Comar evitar conflictos entre los árboles y las líneas suplentes de servicios públicos
La plantación de árboles nuevos
La selección de árboles
El cuidado de la salud de las plantas
El reconocimiento de riesgos en los árboles
Relaciones entre árboles y céspedes
Porqué contratar a un arbolista
El valor de los árboles
Porqué el desmoche lesiona a los árboles
La poda de árboles jóvenes
La poda de árboles adultos


Desarrollado por la ISA, organización sin ánimo de lucro que apoya la investigación del cuidado del árbol en todo el mundo y dedicada al cuidado y preservación de los árboles ornamentales y de sombra. Para más información diríjase a: ISA, P.O. Box 3129 Champaign, IL 61826-3129, USA.
Publicado originalmente como Insect and Disease Problems.
© 1999 International Society of Arboriculture

Traducción al español: Luis A. Moreno, biólogo-arbolista de Zaragoza, España y Jordi i Chueca, arquitecto paisajista de Barcelona, España. Editado por Iris Magaly Zayas, bióloga, especialista en forestación urbana, USDA Forest Service, Atlanta, Georgia.
© 2002 International Society of Arboriculture

El Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-FS, por sus siglas en inglés) proveyó fondos para la realización de este folleto. El USDA-FS es un patrono y proveedor de igualdad de oportunidades.