LA PROBLEMÁTICA DE LA REFORESTACIÓN
URBANA EN MÉXICO
(Publicado en Arborist News de junio de 2000)
Por: Alfonso Tovar R. y Glafiro Alanís Flores.

La República Mexicana, con sus casi 2 millones de kilómetros cuadrados, ha presentado en los últimos 10 años un extenso crecimiento de sus ciudades, teniendo como resultado la formación de centros urbanos con varios millones de habitantes. Éstos presentan limitaciones en algunos servicios domésticos, lo que coloca a sus pobladores en ciertas desventajas ambientales en comparación con los de otras ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, entre otras.

La necesidad de desarrollar nuevas áreas verdes y mantener las existentes con un programa de calidad en el mantenimiento y desarrollo de los árboles es la prioridad de los administradores públicos. Ellos deben tener claro el concepto del desarrollo sustentable (1) (DS) para la supervivencia de las ciudades en el siglo 21. Graves trastornos ambientales, algunos de ellos irreversibles, han ocurrido debido a la falta de planificación en la infraestructura urbana y de un ordenamiento legal que dé continuidad a los preceptos del DS.

México tiene centros urbanos con características muy diferentes entre sí, desde sus pobladores hasta la vegetación. Por eso, manejar el concepto de una sola especie vegetal para reforestar sus ciudades es contraproducente y podría ser fatal desde el punto de vista económico, ambiental y político, con pérdida en tiempo y espacio. Durante 1980 se plantaron Ficus spp. en los camellones (2) y plazas públicas de algunas ciudades del norte y centro del país. Sin embargo, en la helada de 1994 gran cantidad de esos árboles, algunos de entre 5 a 7 m (15 – 21 pies) de altura, murieron. La misma especie en el noroeste del país es vulnerable a una enfermedad endémica de la raíz (Phymatotrichum omnivorum), que ha matado a individuos de más de 20 años.

A finales del siglo 19, diversas especies de Eucaliptus y Casuarina fueron introducidas en Ciudad de México para desecar el Lago de Texcoco. Esto dió paso a que el gobierno incluyera esas especies en los planes de reforestación para las ciudades y áreas forestales. Hoy sabemos los problemas que esos árboles causan en los grandes centros urbanos. Se ha iniciado su sustitución por especies nativas de mayor eficiencia ambiental, longevidad y resistencia a plagas y enfermedades. Así está ocurriendo en los estados de Durango y Jalisco y en Ciudad de México.

Las autoridades de Ciudad de México, a través de la Comisión de Recursos Naturales (CORENA), han modificado las normas al establecer nuevos reglamentos para el manejo y mantenimiento del arbolado. Han favorecido y estimulado las plantaciones con especies nativas de gran valor ambiental y que cumplen los preceptos del DS, como el ahuehuetes (Taxodium mucronatum) y pinos y encinos de la zona. Así mismo, han establecido fuertes sanciones económicas y de cárcel a las personas y empresas que mutilen árboles. Esto va acompañado de agresivas campañas educacionales y de capacitación al personal.

El agua es un factor limitante en las grandes ciudades y su mal uso provoca enojo y desconfianza del pueblo hacia sus administradores. La reutilización y el reciclaje de ésta es parte de las campañas de educación ambiental que se realizan en algunas ciudades de México. En Monterrey, ciudad al noreste del país, de más de 3 millones de habitantes y con serios problemas de suministro de agua, los jardines públicos se riegan con aguas tratadas. Algunos tienen sistemas de riego para ser más eficiente. Los programas de reforestación de las municipalidades incluyen especies nativas de gran valor visual, ambiental y resistentes a la sequía. Sin embargo, la población sigue plantando algunos árboles que requieren mucha agua como el Ficus spp. que es muy apreciado por su rápido crecimiento y vistoso follaje. Los técnicos e investigadores esperan que una fuerte helada demuestre su intolerancia a las bajas temperaturas, que no se han presentado en la zona durante los últimos 15 años.

El cambio climático global generado por el efecto invernadero ha causado sequías en zonas donde éstas eran esporádicas. En el estado de Zacatecas, en el centro norte del país, en los los últimos seis años se han presentado pocas lluvias intermitentes y largos períodos de sequía. Por otro lado, en Hidalgo, Puebla, Veracruz, Chiapas y Oaxaca, en el centro y sur del país, las lluvias prolongadas han causado graves inundaciones como las del 1999.

Esta paradoja ambiental se debe al deterioro del medio ambiente en las zonas rurales y forestales. Mientras, en las ciudades, las islas térmicas se forman como consecuencia de lo anteriormente mencionado y del incremento de superficies de asfalto, provocando temperaturas muy altas en días de verano, de hasta 46°C (115°F) a la sombra (Monterrey en 1998 y 1999).

Se deben hacer modificaciones estructurales y de ordenamiento en los reglamentos de desarrollo urbano y construcción. Éstos deben considerar los factores de protección, regulación y sustentabilidad (1) en los centros urbanos a través de:

  1. El fomento de plantaciones urbanas con especies nativas de cada región y de su mantenimiento adecuado.

  2. El estímulo económico o con incentivos administrativos o fiscales para la plantación e investigación de dichas especies y la introducción de otras con la capacidad de supervivencia dentro de zonas urbanas.

  3. Fomentar el uso de agua tratada para el riego de zonas verdes y construir parques recreativos urbanos donde se manejen sistemas de captación de agua de escorrentía para evitar inundaciones aguas abajo.

  4. Exigir la plantación de árboles, no plántulas, de las especies adecuadas con las dimensiones de tronco, cepellón y fronda necesarias para su desarrollo dentro de estacionamientos y áreas de amortiguamiento.

  5. La redefinición de los coeficientes de uso y ocupación del suelo basados en los cambios ambientales para evitar el incremento del deterioro.

  6. Conocer que el embellecimiento del paisaje urbano no está desligado del progreso ni del crecimiento de las industrias y centros comerciales. Por esto, será una solución los cambios en las normativas exigiendo modificaciones en el entorno de industrias, centros comerciales y residenciales y su estricto cumplimiento.

  7. Modificar el lugar de plantación proveyendo el espacio adecuado para los árboles y evitando al máximo la compactación del suelo.

  8. Incrementar los centros de acopio de desechos vegetales para elaborar *composta y fomentar su uso como reincorporación de la materia orgánica al suelo para el mejoramiento de éste. Estos suelos son como féretros para los árboles y urge que se modifiquen. Es importante también evitar la venta del suelo vegetal de zonas forestales y su
    pérdida por erosión.

La base para el éxito de los programas de reforestación urbana, dentro de los preceptos del DS, es el convencimiento de los grupos de decisión, la confianza hacia éstos y la información y educación de la comunidad.

(1) El uso de palabras de reciente difusión es responsabilidad exclusiva de los autores.
(2) En México, nombre dado a los espacios para plantar árboles o arbustos en medio de las avenidas.

El Dr. Alfonso Tovar R. es presidente de la Sociedad Mexicana de Arboricultura (SMA), Capítulo de México y profesor investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Glafiro Alanís Flores es vicepresidente de la SMA y profesor investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL.

Edición: Iris Magaly Zayas, USDA Forest Service, Atlanta, GA.
Revisión: Luis A. Moreno, Zaragoza, Espaa.