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Identificación
del tipo de pudrición de la madera y hongos
xilófagos en árboles urbanos
PorChristopher J. Luley
Traducción
de Jacobo Llorens
(Publicado en Arborist News
de abril de 2006)
Este artículo está
basado en el libro Wood Decay Fungi Common to
Urban Trees in Northeast and Central United States
by Christopher J. Luley. Esta publicación
está disponible a través de la ISA
La pudrición de madera es uno de los tipos
de enfermedades más comunes en los árboles
urbanos, y porque la pudrición debilita la
madera y puede provocar fracturas en los árboles,
es una de las enfermedades más importantes.
La pudrición es considerada una enfermedad
porque causa un deterioro progresivo de las paredes
celulares y de la resistencia de la madera y puede
interrumpir el flujo de savia en la albura cuando
las células mueren o reaccionan al avance
de la pudrición. Algunos hongos xilófagos
son conocidos como chancros de pudrición
ya que pueden matar la corteza y el cambium tanto
como con la madera podrida.
La pudrición, a menudo asociada con otros
defectos presentes en el árbol, está
implicada en la mayoría de los fracasos en
árboles. La pudrición puede afectar
a las raíces lignificadas, troncos, y ramas.
Por tanto, los arbolistas y los gestores de arbolado
urbano deberían estar informados sobre pudriciones
en árboles urbanos y poder identificar signos
y síntomas. Los arbolistas y los gestores
de arbolado deberían también comprender
la importante diferencia entre síntoma y
signo: Un síntoma es el efecto del patógeno,
o el agente causante de la enfermedad, en el huésped,
es lo que tú ves que está mal o es
diferente de lo normal. Por otro lado, un signo
es la evidencia visible del agente causante de la
enfermedad, como por ejemplo setas de pudrición
de madera, masas miceliares, rizomorfos, y champiñones.
Causas de la Pudrición
de la Madera
En 1874, Robert Hartig, el padre de la patología
forestal, demostró que la pudrición
no causa el hongo, lo cual estaba ampliamente asumido
en aquel tiempo. De hecho, toda pudrición
de la madera de cualquier consecuencia en los árboles
vivos es causada por hongos.
Hay dos grupos principales de hongos xilófagos;
aquellos incluidos en la división Basidio
micota, comúnmente llamados basidiomicetos,
y aquellos incluidos en la división Ascomiceta,
o ascomicetos.
Los basidiomicetos son de manera abrumadora la
causa más común de la pudrición
de la madera. Los hongos de este grupo son familiares
para la mayoría de los arbolistas, como las
setas (Figura 1a) y champiñones (Figura 1b)
que esporulan en los troncos, cimales, y/o los fijados
a las raíces de los árboles. Los ascomicetos
son conocidos, mayormente, como causantes de chancros
foliares, marchitamientos, y desecamientos, pero
varios ascomicetos son muy importantes como pudridores
de madera.
Tipos de Pudrición de
la Madera
No todos los hongos degradan la madera de la misma
forma. Los tres tipos básicos de pudrición
blanca, marrón y pudrición
blanda- pueden generalmente ser diferenciados en
campo. Estos tipos de pudrición realmente
constituyen formas de ataque enzimático en
la madera. De modo interesante, algunos hongos xilófagos
pueden llevar a cabo más de un tipo de ataque
a un mismo huésped. Hay también tipos
diferentes de pudrición blanca y marrón,
las cuales dejan un modelo característico
de pudrición en la madera, como son las bolsas
de pudrición, las pudriciones fibrosas o
las pudriciones cúbicas.
El ataque enzimático del hongo debilita
la madera degradando la celulosa y la lignina de
las paredes celulares y sustrayendo la lignina entre
células. El ataque fúngico sobre la
celulosa en las paredes celulares reduce la resistencia
al pandeo, mientras que la degradación de
la lignina afecta a la resistencia a la compresión
de la madera.
En general, el hongo causante de pudrición
blanca reduce la resistencia a la compresión
de la madera principalmente, mientras que la pudrición
marrón y la pudrición blanda disminuye
su capacidad de pandeo. Una pérdida significativa
de esta resistencia ya ocurre incluso antes de que
la pudrición sea detectada en la madera (Wilcox
1978). Schwarze et al. (2000) nos proporcionaron
información detallada de cómo los
diferentes tipos de pudrición evolucionan
y afectan a la madera.
Pudrición blanca
La mayoría de los hongos xilófagos
en los árboles de hoja caduca causan pudrición
blanca. La el hongo causante de la pudrición
blanca remueve la lignina antes o al mismo tiempo
que remueve el componente de celulosa de la madera.
Ya que la lignina es marrón o de color oscuro,
su degradación deja la madera de un blanco
pálido o decolorado aspecto en los últimos
estadios del proceso de pudrición (Figura
2a). Ganoderma applanatum, la seta del artista,
es una común y bien conocida forma de pudrición
blanca en árboles de hoja caduca (Figura
2b).
Pudrición marrón
Hay muchos menos hongos que causen pudrición
marrón que pudrición blanca, y la
mayoría de aquellos atacan a las coníferas.
Los hongos causantes de pudrición marrón
eliminan los componentes celulósicos de la
madera y dejan detrás de ellos el marrón,
que es el color característico que queda
como resultado de la descomposición y la
lignina modificada resultante (Figura 3a). Un hongo
de pudrición marrón común en
frondosas y coníferas es el Laetiporus
sulphureus (Figura 3b). Otra pudrición
marrón común en coníferas,
tales como pinos y abetos en el Pacífico
Oeste de EEUU, es el Phaeolus schweinitzii.
Pudrición blanda
La pudrición blanda la causan, generalmente,
los hongos descomponedores de la familia de los
ascomicetos, aunque algunos basidiomicetos pueden
causar una pudrición similar a la pudrición
blanda. Los hongos causantes de pudrición
blanda usan un tipo de ataque similar al utilizado
por los causantes de pudrición marrón;
se degrada preferentemente la celulosa. Los hongos
de pudrición blanda atacan la celulosa de
las paredes celulares y forman a menudo cavidades
microscópicas en la pared secundaria celular
(Schwarze et al. 2000).
La pudrición blanda aparece de color paja
en fases avanzadas y puede ser difícil distinguirla
de la pudrición blanca (Figura 4a). Su nombre
común es confuso ya que la pudrición
blanda en árboles vivos no es aparentemente
más blanda que otros tipos de pudrición.
El nombre hace alusión a la pudrición
causada por otros ascomicetos que ablandan la madera
pero que no son comunes en los árboles urbanos
vivos. Ustulina deusta es una de las formas de pudrición
de la madera más comunes que causan la pudrición
blanda en árboles urbanos vivos (Figura 4b).
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Importancia de los Tipos de
Pudrición
En ausencia de cuerpos fructíferos o cualquier
otra evidencia visible de pudrición, el tipo
de pudrición causado por el hongo no es generalmente
apreciable hasta que se corta el tronco o las ramas.
Sin embargo, los hongos de pudrición marrón
inicialmente causan una pérdida más
rápida de resistencia que los hongos de pudrición
blanca. En estados avanzados de pudrición,
la resistencia de la madera se pierde casi totalmente,
no importa cual sea el tipo de pudrición.
Los árboles afectados por alteraciones en
su madera y estructura causados por pudrición
blanca son más propensos a manifestar crecimientos
adaptativos, o crecimientos activos localizados
en respuesta al estrés, que puede resultar
en varios grados de hinchazones o cambios en las
características de la corteza. El culo
de botella, que no es más que una hinchazón
única en la base del árbol, se atribuye
a la pudrición blanca (Schwarze et al. 2000).
Indicadores de Pudrición
en Árboles Vivos
La mayoría de la pudrición en árboles
urbanos tiene lugar sin la presencia de cuerpos
fructíferos o setas. En ausencia de setas
o champiñones, los arbolistas usan los indicadores
de pudrición como modo de confirmar su presencia.
Los indicadores positivos manifiestan que hay
pudrición presente (Figura 5a). Los indicadores
potenciales manifiestan que podría haber
pudrición (Figura 5b).
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El número de indicadores positivos de pudrición
es relativamente pequeño e incluyen setas,
champiñones; cavidades abiertas; evidencia
a la vista de pudrición en partes expuestas
de la madera; y actividad o nidos de hormigas, pájaros
o mamíferos en dicha madera descompuesta.
La lista de indicadores potenciales es más
amplia y se incluyen las diferentes grietas o fisuras
en la corteza dejando al aire la albura o el duramen,
tales como viejas heridas, cortes de terciado o
desmoche, y chancros grandes y viejos. Otros indicadores
potenciales son los resultantes de la propia acción
de la pudrición, tales como brechas cerradas
o grietas, o son e resultado de la reacción
del árbol a la pudrición, como protuberancias
o hinchazones en el tronco, o aplanamiento del tronco.
Los indicadores de pudrición son importantes
para los arbolistas por identifican árboles
que tienen o podrían tener pudrición
y por tanto necesitarían inspecciones adicionales.
Los indicadores también ayudan a determinar
el lugar de toma de datos en un árbol. Los
indicadores de pudrición son especialmente
relevantes en las valoraciones del riesgo y para
los arbolistas que trabajan en los árboles
ya que la omisión de su reconocimiento puede
exponer a sus clientes o a los podadores a un riesgo
añadido.
Poner Nombre a la Pudrición
Una vez confirmada la presencia de podredumbre,
un protocolo sencillo es nombrar la pudrición
por su localización en alguna parte del árbol.
Nombramiento de la pudrición en los árboles:
- Podredumbre radical: pudrición en raíces.
La pudrición en raíces avanza desde
abajo hacia arriba, y puede o no producir síntomas
visibles en la copa.
- Podredumbre en zoca: pudrición en la
zoca o parte baja y base del tronco.
- Podredumbre de duramen: pudrición en
el centro del árbol.
- Podredumbre de tronco: pudrición por
encima de la parte baja del tronco.
- Podredumbre de rama: pudrición en grandes
ramas.
- Podredumbre de albura: pudrición en la
albura después de que la corteza y el cambium
hayan sido dañados o muertos extensivamente.
La pudrición de albura es evidente cuando
están presentes numerosos y pequeños
cuerpos fructíferos.
Esta clasificación es simple pero está
lejos de la perfección. Por ejemplo, algunos
hongos descomponedores de raíces están
en principio restringidos a las raíces, pero
muchos pueden pudrir la base, o zoca, de un árbol.
Muchos de los hongos descomponedores de la base
se encuentran generalmente sólo en la parte
baja del tronco del árbol (Figura 6). Sin
embargo, muchos de estos hongos también descomponen
las raíces principales, y algunos pueden
descomponer el tronco en partes más altas.

Clasificar la pudrición por su localización
puede producir de algún modo confusión.
Por ejemplo, algunos hongos pudridores de duramen
pueden también descomponer la albura. Algunos
hongos descomponedores de la albura, una vez establecidos
(Figura 7), pueden también matar el cambium
y pudrir la madera de los tallos vivos. Los descomponedores
de la albura también pueden pudrir el duramen
de los tallos muertos y son importantes recicladores
naturales de la madera.

A pesar de estas ambigüedades, determinar
la localización de la pudrición es
importante para los arbolistas por varias razones.
Por ejemplo, la presencia de cuerpos fructíferos
o la identificación de pudrición en
la base de un árbol nos indican que la descomposición
puede extenderse a las raíces principales
localizadas en la zoca. Igualmente, cuerpos fructíferos
o champiñones en las raíces indican
que en esa zona hay pudrición, y que esta
puede extenderse en la base del árbol. Ambas
posibilidades han de tenerse en cuenta.
Los arbolistas jamás deberían poner
su cuerda alrededor o dejar peso sobre ramas con
cuerpos fructíferos de pudrición de
albura ya que dichas ramas podrían estar
completamente descompuestas.
No obstante, nombrar la pudrición por su
localización a pesar de ser simple también
tiene de algún modo un significado biológico
y su uso es válido para facilitar la comunicación
entre arbolistas y profesionales.
Ciclo Vital de los Hongos Descomponedores
de Madera
Infección de heridas
La mayoría de los hongos xilófagos
entran inicialmente en los tallos y raíces
a través de heridas que exponen la albura
y el duramen, pero dichos hongos no pueden infectar
a los árboles a través de la corteza
viva e intacta. Las heridas son producidas por distintas
causas: desgarros de corteza que exponen o dañan
la albura y el duramen; cicatrices por incendio;
albura al descubierto en viejos chancros; daños
por hielo en las ramas; o por la poda u otros tratamientos
en arboricultura como por ejemplo cuando se taladra
el tronco en cableados, sustentaciones o infecciones
de materias activas.
Pocos hongos consiguen entrar en el tronco principal
a través de heridas de poco diámetro.
En coníferas, al menos un hongo descomponedor
de raíces, Phaeolus schweinitzii,
puede infectar las raíces a través
de la corteza y cambium muerto causado por la enfermedad
fúngica de raíces llamada Armillaria.
Descomposición de
la madera
La invasión fúngica y la descomposición
de la madera tiene lugar en la mayoría de
las ocasiones en las fibras de madera estructural
e inerte y en el tejido vascular no funcional (también
llamado árbol apoplástico o parte
del árbol compuesto de células muertas
sin protoplasma). Por lo tanto, la pudrición
puede no afectar directamente a la salud biológica
del árbol (también conocido como árbol
simplástico, el cual está formado
por la unión de células vivas con
protoplasma). En gran medida, la salud de la masa
foliar no es generalmente un buen indicador de la
potencial condición estructural de un árbol,
ya que el árbol simplástico no depende
directamente del árbol apoplástico
para funcionar.
Los hongos descomponedores de madera crecen como
hifas microscópicas (hebras segmentadas e
individuales de un hongo) entre las células;
en el lumen, o centro, de las células leñosas;
y dentro de las paredes celulares. Las hifas liberan
enzimas que deshacen la celulosa y la lignina.
Pocos hongos descomponedores de madera infectan
y matan activamente las células vivas de
la albura. No obstante, la mayoría de los
hongos descomponedores no atacan agresivamente el
parénquima radial vivo, y rara vez matan
corteza o cambium sano.
Reacción del Árbol
a la Descomposición
La mayoría de los arbolistas citarían
el CODIT, o compartimentación de la descomposición
en árboles- por sus siglas en inglés-,
(Shigo 1991), como un modelo instructivo de cómo
los árboles responden y contienen la invasión
por hongos descomponedores. Sin embargo, la controversia
sobre cómo los árboles responden o
no responden al avance de la descomposición
continua en el mundo académico (Pearce 1996).
La observación de las zonas de reacción
que se forman por delante de la pudrición
que avanza sugieren que ocurre en la albura una
respuesta activa generalizada que no está
limitada a las definidas barreras del CODIT (Pearce
1996). Las zonas de reacción son áreas
de madera decolorada en la albura que podrían
haber inducido alteraciones de las paredes celulares,
niveles elevados de compuestos anti hongos tales
como polifenoles, y otros cambios químicos
(Pearce 1996).
Otra teoría sugiere que la pudrición
está limitada al duramen y a la albura interna
por la alta humedad presente en la albura. El escaso
oxígeno resultante y los altos niveles de
dióxido de carbono se piensa que prohiben
el crecimiento de los hongos pudridores en la albura
funcional -conductora de agua- (Boddy y Rayner 1983).
Determinar los mecanismos de respuesta a la pudrición
en árboles vivos es importante porque comprenderlos
es el primer paso en el desarrollo efectivo de estrategias
de tratamientos de la descomposición. Por
ahora, el CODIT, sirve como un buen modelo, generalizado,
de la respuesta de los árboles a las heridas
y , si se da, de la descomposición.
Extensión de los Hongos
Xilófagos
La mayoría de los hongos xilófagos
se dispersan,via basidiosporas, por el aire o ascosporas
que son liberadas desde los órganos reproductores
localizados en árboles vivos o muertos. Una
simple seta puede liberar millones de esporas (Manion
1981). La extracción de la seta eliminará
una fuente emisora de esporas pero no tendrá
ningún impacto sobre la pudrición
en el interior del árbol.
Virtualmente, todos los hongos xilófagos
pueden también sobrevivir como saprófitos
(esto es, obtienen los nutrientes que necesitan
de árboles muertos y leña). Casi todos
los hongos xilófagos pueden, así mismo,
fructificar o esporular en madera muerta o bajo
los tejidos leñosos.
Por tanto, la supresión de árboles
muertos, tocones, y grandes raíces leñosas
pueden ayudar a reducir la dispersión de
algunos hongos xilófagos y pueden eliminar
una fuente de madera donde un hongo podría
esporular.
Los hongos xilófagos pueden también
dispersarse a través de otros mecanismos.
Algunos hongos descomponedores de raíz se
pueden dispersar via contacto entre raíces
de árboles adyacentes. Los insectos también
pueden dispersar la descomposición- al menos
un hongo descomponedor (Cerrena unicolor)
se dispersa con una avispa cornuda cuando oviposita
en árboles débiles. La dispersión
en el suelo desde tocones y raíces infectadas
via crecimiento vegetativo de los rizomorfos es
también de sobra conocido con el hongo Armillaria
(Shaw y Kile 1991).
Significado de los Cuerpos Fructíferos
en Árboles Vivos
Los cuerpos fructíferos, hongos, champiñones,
fijados a los tallos leñosos o a las raíces
de los árboles vivos son indicadores positivos
de descomposición, lo que indica que el árbol
tiene un cierto grado de pudrición. La identificación
del hongo xilófago presente puede en ciertas
ocasiones ayudar a determinar el alcance de la pudrición,
junto con otras características que puedan
ser conocidas de un hongo xilófago en concreto.
Algunos cuerpos fructíferos pueden dar una
pista sobre la cantidad de descomposición
presente. Por ejemplo, la seta del artista,
Ganoderma applanatum, se asocia generalmente
con un estado avanzado de descomposición
(ver Figura 2b). Como mínimo, generalmente,
hay un estado avanzado de pudrición cuando
el cuerpo fructífero G. applanatum
esta fijado al árbol.
Por otro lado, en el noreste de Estados Unidos,
el políporo escamoso, Polyporus squamosus,
se asocia a menudo con la poda o cualquier otra
herida y con pudrición limitada alrededor
de la herida. Sin embargo, en Europa, P. squamosus
es considerado como un importante hongo de descomposición
que puede llevar a rotura del tronco (Schwarze et
al. 2000). La mayoría de los cuerpos fructíferos,
sin embargo, sólo indican que el árbol
tiene cierta descomposición interna que requeriría
pruebas adicionales para determinar su extensión.
La identificación del hongo xilófago
puede ayudar, también, a determinar donde
pudiera estar la localizada la descomposición.
Por ejemplo, la pudrición del políporo
verrugoso Innonotus dryadeus generalmente
se encuentra en las raíces y no suele penetrar
sustancialmente en la zoca del árbol. Yendo
más lejos, los árboles con pudrición
de raíces por este hongo pueden no mostrar
síntomas sustanciales de regresión
de copa o de declinamiento típicamente asociado
con problemas de raíces o muerte cambial
que causan otros tipos de descomponedores de raíces.
La identificación del cuerpo fructífero
puede también ayudar a determinar el modo
de ataque. Ganoderma lucidum causa pudrición
de raíces y zoca en una variada extensión
de especies caducas y también ataca la corteza
y el cambium de las raíces. El hongo se asocia
a menudo con árboles en regresión
debido a la pérdida de la función
radical.
La identificación del cuerpo fructífero
ayudará a reconocer el tipo de descomposición
presente en el árbol. Además, generalmente
aporta información sobre que hongo causa
que tipo de descomposición de la madera (esto
es, pudrición blanca, marrón o blanda)
para ayudar a identificar al patógeno.
A propósito, algunos de los cuerpos fructíferos
son comestibles, como el pollo de la madera (Laetiporus
sulphureus), y algunos han demostrado tener
propiedades medicinales, como el champiñón
de Reishi (G. lucidum) (ver Figura 1a).
Reconocimiento de los Hongos
Xilófagos
La identificación taxonómica moderna
de los hongos xilófagos cada vez es más
y más compleja y se basa en características
microscópicas del cuerpo fructífero,
las reacciones químicas a componentes químicos
específicos, y la genética (Gilbertson
y Ryvarden 1986). El sistema antiguo de identificación
era más manejable y se basaba en rasgos macroscópicos
de los hongos y de las capas productoras de esporas,
y en ciertos rasgos microscópicos (Overholts
1977).
La mayoría de los arbolistas están
familiarizados con los viejos nombres taxonómicos,
como el Polyporus (hongo que es ante todo
anual y tiene poros) y Fomes (hongos que
son perennes y tienen poros). Algunos de estos nombres
están en uso todavía para ciertos
hongos xilófagos. Sin embargo, los nombres
de la mayoría de hongos xilófagos
han cambiado para ajustarse al nuevo marco taxonómico.
Gilbertson y Ryvarden (1986, 1987) identificaron
más de 500 hongos xilófagos en Norte
América. Afortunadamente, la mayoría
de estos hongos son saprófitos y relativamente
pocos son comunes en las especies de árboles
que viven en ciudades--al menos en el noreste y
centro de Estados Unidos, lo cual simplifica la
tarea de identificar los hongos xilófagos
comunes (Hickman y Perry 1997; Weber y Mattheck
2003, Luley 2005).
Es significativo para los arbolistas que la relativa
importancia y distribución del hongo xilófago
individual varía considerablemente entre
regiones y continentes. Lo que es más, las
interacciones con el huésped probablemente
cambian a lo largo de diferentes regiones geográficas.
Se anima a los arbolistas a que aprendan sobre
los hongos descomponedores de su zona y cómo
esos hongo interaccionan con sus huéspedes.
Se ha llevado a cabo una considerable investigación
en Europa, y ahora se dispone de mucha información,
sobre las interacciones de diversos hongos xilófagos
y sus huéspedes (Schawarze et al. 2000).
Finalmente, como Hepting (1971) apuntó,
la frecuencia de la fructificación no es
un indicador de cual hongo está causando
la mayoría de la descomposición, al
menos en los habitats forestales del sur de los
Estados Unidos. Sin embargo, algunos hongos son
probablemente importantes localmente. Por ejemplo,
el 20 por ciento de los arces de Noruega (Acer
platanoides) en regresión en la zona
de la ciudad de New York se ha constatado que estaban
infectados por G. lucidum (Sinclair et al.
1987).
Se necesitan estudios continuados y observaciones
de hongos xilófagos en árboles urbanos
para ayudar a los arbolistas y gestores de arbolado
urbano a hacer mejores propuestas en valoración
de riesgo y en el desarrollo de estrategias de gestión.
Un almacén de información sobre hongos
xilófagos asociados con la fractura de árboles
es la Base de Datos Internacional sobre Fracturas
de Árboles (ITFD, por sus siglas en inglés),
on-line en
http://ftcweb.fs.fed.us/natfdb. Se anima a los
arbolistas a informar sobre el tipo de pudrición
y la presencia e identificación de hongos
xilófagos al ITFD. Es uno de los pocos modos
de determinar la ocurrencia relativa e importancia
de estos hongos.
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